El Picasso y los diamantes a bordo del Vuelo 111 de Swissair

Probablemente hayáis visto el “Catástrofes Aéreas” dedicado al Vuelo 111 de Swissair. Ya sabéis: en 1998 un MD-11 que parte desde el aeropuerto Kennedy dirección a Ginebra acaba estrellado en el Atlántico en frente de la península de Nueva Escocia a pocos, muy escasos kilómetros de la costa.

No vamos a hablar de las razones del accidente porque si no lo conocéis os destriparía el “Catástrofes Aéreas” que es muy interesante y, si ya lo conocéis, poco puedo aportar aquí. Lo más curioso de dicho accidente (fuera del interés para investigadores acerca de la seguridad aérea claro está) es la cantidad de leyendas y especulaciones sobre posibles riquezas a bordo de dicho vuelo.

La primera de ellas (y de la única que hay certeza al 100% de que fuese a bordo) es el cuadro de Picasso. Al contrario de lo que la gente que conoce este accidente piensa, el cuadro no estaba colgado en Primera Clase para dar caché al avión (esto me lo he escuchado yo más de una vez en conversaciones) sino que su propietario trasladaba el cuadro desde Nueva York a Suiza. La obra se llamaba “Le Peintre” (El pintor) y la data de 1963.

le peintre

“Le peintre et son modele”, uno de los cuadros que pintó Picasso en 1963 bajo la denominación “Le peintre”. Aunque no se trata de este.

Lo más curioso es que no se sabe todavía qué cuadro se perdió de Picasso: se cree que el malagueño realizó hasta seis cuadros llamados “Le Peintre durante esos años y no se sabe a ciencia cierta (Swissair nunca dio el nombre del propietario del cuadro) cual de esos “Peintre” es el que se perdió en el accidente.

Una de las opciones más plausibles es que el “Peintre” que se perdiese en el accidente fue uno vendido por Sotheby’s en Londres dos años antes (1996) por casi 900,000 dólares, pero debido a la confidencialidad de la difunta aerolínea sobre el propietario del mismo, ningún experto ha sabido descifrar hasta el día de hoy qué “Peintre” de Picasso es el que se destruyó en el accidente del MD-11.

El cuadro podría haber tenido un final mejor. No digo salvarse, pero al menos terminar más reconocible (tan solo se salvaron 20 centímetros cuadrados del mismo). El dueño de la pintura jamás indicó a la compañía de que se trataba de una mercancía frágil y de un enorme valor artístico y monetario, por lo que el cuadro viajó con el resto de mercancía en la bodega y no en un contenedor preparado junto al resto de carga declarada de valor.

MD-11 Swissair 111

El MD-11 accidentado en Zurich (Foto: Aero Icarus)

¿Qué había en esos contenedores de mercancía valiosa?

Aquí es donde viene la mayor parte de la especulación. Como ya podréis imaginar los vuelos desde/a Suiza frecuentemente transportan en sus bodegas dinero, oro, joyas, diamantes…

En el manifiesto de carga del Vuelo 111 de Swissair aparecen 62 kilos de carga de valor: 45 kilos de papel moneda americano, 4,5 kilos de joyas, 2 kilos de relojes de lujo y un kilo de diamantes. No se sabe qué valor tenía cada uno de estos ítem que aparecen en el manifiesto ya que ningún ítem era asegurado por la aerolínea según su valor sino según su peso, así que por mucho que los medios dijesen que en total había más de 500 millones de dólares en bienes a bordo… es todo pura especulación.

Aún así hay algunos datos que se han podido descifrar con el paso del tiempo. Tan solo tres días antes se había terminado una exposición de diamantes en Nueva York llamada “The Nature of Diamonds“. Como podéis imaginar se trataban de diamantes excepcionales por su color, su forma, su perfección… y por ende su valor. Bien, se ha corroborado de que al menos uno de los diamantes exhibidos en la muestra iban a bordo del Vuelo 111 de Swissair.

Como ya os he dicho esta carga (al contrario del Picasso) sí que iba en un contenedor protegido separado del resto de la carga. Esto propició que se recuperaran numerosos relojes, se recuperó gran parte del papel moneda y algunas joyas… ¿pero qué fue del resto? ¿Qué fue del kilo de diamantes que iban a bordo? Como ya podéis imaginar nunca se llegaron a recuperar y fue la aseguradora (Lloyd’s) la que tuvo que desembolsar el importe del seguro por todos los bienes de valor declarados. En total más de 300 millones de dólares.

Monumentos en memoria a los fallecidos en el Vuelo 111 de Swissair en Nueva Escocia (Foto: Doug Kerr)

Fueron muchas las voces que pusieron en duda la existencia de dichos diamantes en la bodega del Vuelo 111. Pero algún indicio tendría la aseguradora Lloyds sobre dichos diamantes porque en el año 2000 quiso recuperar el dinero de las indemnizaciones. Para ello pidió permiso al gobierno de Nueva Escocia para explorar con submarinos el fondo del océano donde se había estrellado el MD-11 con la promesa de la entrega del 10% de los bienes que se encontrasen.

Como podéis imaginar los familiares de las víctimas del accidente enseguida se opusieron a cualquier búsqueda de diamantes o joyas en una parte del océano que consideraban el cementerio natural de sus parientes. Ante el revuelo montado Lloyd’s tuvo sacó un comunicado en el que anunciaba que cancelaba toda búsqueda de joyas y pedía disculpas a los familiares por las molestias causadas por sus intenciones. Lloyds consiguió una licencia de “treasure trove“, vamos, que si a alguien le da por sumergirse por las inmediaciones del accidente y consigue algo de valor de los restos de la aeronave, estos pertenecerán a Lloyds.

Pero, ¿realmente llegaron a existir dichos diamantes en el Vuelo 111 de Swissair? ¿O se trataba de un fraude para la aseguradora? Y de existir: ¿qué fue de ellos? Un misterio aéreo que quizá nunca se desvele. 

El mito de Qantas y su extraordinaria seguridad

No, en este post no vamos a discutir acerca de la seguridad actual de Qantas: es sin duda alguna una aerolínea envidiable en cuanto a seguridad. Pero hay un mito, altamente aceptado en el mundo de la aviación, que esta semana se ha vuelto a expandir como la pólvora a cuentas de que Airlineratings.com haya vuelto a poner a los australianos como la aerolínea más segura del mundo. Y es que si revisáis varios medios y blogs españoles que copian/pegan recopilan noticias de aviación, se afirma lo siguiente:

AirlineRatings.com, la cual presentó su lista anual en el 2013, dice que la compañía australiana tiene un “extraordinario récord” al no registrar víctimas mortales desde el advenimiento de los viajes en avión.

No hay que culparles ya que incluso Hollywood se ha hecho eco de este mito. Y si no, atentos a esta conversación entre Tom Cruise y Dustin Hoffman en “Rain Man” cuando Raymond, el personaje de Hoffman, se niega a montar en el avión al considerarlo inseguro:

  • Cruise: “Todas las aerolíneas han tenido un accidente en un momento u otro y no significa que sean inseguras
  • Hoffman: “Qantas
  • Cruise: “¿Quantas?
  • Hoffman: “Qantas nunca ha tenido un accidente

 Pero ¿es cierto que Qantas nunca haya tenido un accidente con víctimas mortales? NO.

 Para comenzar si entráis en la web de airlineratings.com la misma noticia ya da una clave: “Top of the list for the third year is Australia’s Qantas, which has a fatality free record in the jet era – an extraordinary record“. Es decir: desde la era de los jets, que podríamos situarla en 1952 con la entrada en servicio del de Havilland Comet, Qantas no ha tenido ningún accidente mortal, que no es lo mismo que “no registrar víctimas mortales desde el advenimiento de los viajes en avión“.

Para desmentir dicho mito basta con una búsqueda en Internet para encontrar el listado de los 12 accidentes mortales de Qantas: el último de ellos sucedió el 10 de Julio de 1951 cuando un de Havilland DHA-3 Drover termino en el mar en Lae (Papua Nueva Guinea) con 7 víctimas mortales. Eso sí, a favor de Qantas hay que decir que operando un avión que era poco más o menos que la ruleta rusa de los cielos

Y es que el DHA-3 Drover tenía un problema de excesivas vibraciones producidas por la hélice del motor central de la aeronave. De hecho se considera que el fallo del motor central de Drover hicieron que este terminara fuera de sus anclajes y provocara un fallo estructural que derribara a la aeronave de Qantas.

de Havilland DHA-3. Sus hélices: una ruleta rusa de los cielos. (John Wheatley CC)

de Havilland DHA-3. Sus hélices: una ruleta rusa de los cielos.
(John Wheatley CC)

El peligroso historial del Drover proporcionó poco después otro incidente con un DHA-3 operado por el gobierno australiano, en el cual una hélice se salió de la montura del motor y termino incrustada en el fuselaje de la aeronave dañando el pie del piloto (para más INRI el avión fue amerizado por un pasajero al quedar el piloto inconsciente).

Como podéis suponer esto supuso el fin de la operación del Drover por parte de Qantas… pero no de las pesadillas de la aerolínea australiana con dicha aeronave: en septiembre de 1952 otro Drover se disponía a hacer un vuelo ferry para su mantenimiento programado. Durante la carrera de despegue su motor central se desencajó debido (de nuevo) a las vibraciones de la hélice. En esta ocasión la suerte hizo que el incidente se produjera en carrera de despegue y el piloto pudiese abortar a tiempo. Tras ese incidente Qantas almacenó todos sus Drovers e incluso un par de ellos ni siquiera llegaron a volar: de la fábrica al hangar.

de Havilland DHA-3 volando en un festival aéreo en Australia (joolsgriff CC 4.0)

de Havilland DHA-3 volando en un festival aéreo en Australia (joolsgriff CC 4.0)

Así que ya sabéis: Qantas sí que ha tenido accidentes mortales pero hace casi 65 años atrás, lo que es sin duda alguna un logro impresionante y más que admirable. Y que quede claro: el registro de Qantas es un ejemplo a seguir.

BONUS TRACK: la historia del DHA-3 Drover queda perfectamente reflejada en la página personal de Geoff Goodall. Altamente recomendable para echar una tarde leyendo la historia de un avión poco conocido y que tiene el maldito estigma de ser el avión que operaba Qantas en su último accidente hace casi 65 años.

Accidente de Metrojet: aviación y política

Que la aviación ha ido unida muchas veces a la política es una triste realidad. Casos hay muchísimos: desde el atentado de Pablo Escobar en el vuelo 203 de Avianca que mató a 110 personas al hacer explotar un 727 en pleno vuelo (al hilo de esto, recomiendo encarecidamente la serie “Narcos” de Netflix, muy buena) al Vuelo 103 de Pan Am, probablemente el atentado más famoso de la historia, en el que muerieron 270 personas en un atentado en el que se vio involucrado hasta Muamar Gadafi.

Hace algo más de un mes un A321 de Metrojet explotó en el aire en la península del Sinaí matando a todas las personas que iban a bordo. Dejando al lado el oportunismo del ISIS que se apresuró a sacar un vídeo de dudosa calidad en el que se suponía que aparecía el A321 explotando por el impácto de un misil, las autoridades rusas tomaron la voz cantante en la investigación, anunciando poco después de que efectivamente se trataba de un atentado. Nuevamente los medios del ISIS reivindicaron el atentado pero esta vez dijeron que había sido mediante una lata de refrescos que habían colado a bordo de la aeronave.

Pero ahora resulta que ayer van las autoridades egipcias y dicen que no, que no hay indicios de que haya sido un atentado por parte de nadie. ¿Quién diablos tiene razón?

Restos del A321 de Metrojet (AF)

Restos del A321 de Metrojet (AF)

Por un lado tenemos a las autoridades rusas que afirman que explotaron 1,5 kilos de trilita. Ahora salen los egipcios y dicen que no… ¿Pero no trabajan juntos? ¿Quien miente aquí?

Podemos tirar de las evidencias que sí que conocemos: en primer lugar el avión explotó en el aire… y un avión no acostumbra a explotar en el aire así como así. Por otro lado el Cockpit Voice Recorder parece que guarda el sonido de una explosión en vuelo. El FDR según parece descarta completamente un fallo técnico que desencadenase una explosión en vuelo (al menos de forma TAN inmediata). Y por último, incluso los americanos y los británicos (más amigos de los egipcios que de Putin) fueron los primeros en afirmar que se trataba de un atentado bomba al 99,9%.

Alguien no está diciendo (voluntariamente o no) la verdad. En primer lugar a los rusos no les interesaba decir que era un atentado del ISIS dada su participación en la guerra de Siria, así que por ese lado podrían estar excusados. Por otro lado al gobierno egipcio le interesa decir que no fue un atentado dado que puede repercutir en el turismo europeo en el país (como así ha sido, con la evacuación de turistas británicos y rusos). Con las cartas sobre la mesa, ¿estamos ante un intento del gobierno egipcio de salvar su sector turístico?. Hay una cosa clara: las evidencias físicas indican a un atentado.

Sea como fuere, pronto lo veremos puesto que han prometido el informe final para dentro de unos días. Entonces será interesante ver cual es la reacción ante el mismo de las autoridades rusas.