La historia de Columbine, el primer Air Force One de la historia

El pasado domingo tuvimos un acontecimiento que sin duda alguna fue histórico: la llegada de un presidente de EEUU a suelo cubano tras un “impasse” de 88 años. Todos pudimos ver el Air Force One sobrevolando las casas cubanas cuando se aproximaba al José Martí de La Habana. Y es que sin duda alguna el 747 ha sido (y será) una excelente tarjeta de visita para cualquier presidente que se precie.

Pero esta semana también ha sido noticia (muy a pequeña escala, lo sé) otro avión presidencial, para despedir la semana (sí, El Avionista también tiene puente…) os vengo a hablar de Columbine II”, un Lockheed C-121A Constellation que se convirtió en el primer avión presidencial americano al que se le denominó «Air Force One».

Aunque no corramos. Muchos de vosotros os vais a abalanzar sobre este humilde bloguero berreando y tecleando con furia cosas como «¡¡Maldito mequetrefe!! El primer Air Force One fue un 707 y me viá cagar en tus muelas!!» o «Yo se mucho mucho y el primer presidente de EEUU que se montó en un avión fue en un Wright Flyer«… ¡Pues sí! ¡Todos ellos son verdades! El primer Air Force One encargado como avión puramente presidencial es cierto que fue una variante de un Boeing 707 y sí, el primer avión que montó un presidente de EEUU fue un Wright Flyer en 1910 y ¡¡maldita sea!! ¡¡SI!! ¡¡ANTES DE QUE SALTÉIS!! ¡¡El primer avión presidencial con un distintivo indicándolo fue un DC-6!! Pero el primer “Air Force One”, el primer vuelo con este callsign (porque recordemos que se trata de un callsign) fue un maldito Lockheed C-121A Constellation.

Columbine II, un Constellation arrancando sus motores en 1990

Columbine II, un Constellation arrancando sus motores en 1990

 El Callsign “Air Force One”

La historia del callsign “Air Force One” es más sencilla de lo que parece. Estamos en 1953. Nueva York. De un lado el Vuelo 8610 de Eastern Airlines aproximando a la Gran Manzana. A la misma hora y en el mismo lugar el Vuelo “Air Force 8610” de la USAF aproximando con Dwight Eisenhower (presidente de EEUU por aquel entonces) a bordo… y no, siento quitarle peligrosidad y miticismo, pero nunca hubo una “cuasicolisión” en el aire entre las dos aeronaves. Lo que realmente sucedió es que el controlador dio permiso al “Vuelo 8610” a aterrizar y ambas aeronaves se dirigieron a aproximar. El equívoco duró apenas unos segundos: en cuanto el controlador se dio cuenta de que ambas tenían en mismo callsign rápidamente redirigió a ambas aeronaves. Pero este incidente daría nombre a una de las denominaciones más famosas de la historia de la aviación: el avión en el que fuese montado el presidente a partir de entonces sería conocido como “Air Force One”.

¿Qué avión volaba Dwight Eisenhower cuando se produjo el incidente con el Vuelo 8610 de Eastern? Efectivamente, volaba a bordo del Columbine II, un Lockheed C-121A Constellation. Así siendo más papistas que el Papa, el primer avión al que se le asignó como “Air Force One” fue el Constellation (y no el Wright, el Boeing 707 o el DC-6 (C-118)).

El primer Air Force One: Constellation, militar y VIP

Este C-121A fue una versión militar del L-749, el Constellation preparado con tanques de combustible para cruzar el charco y que exitosamente volaba TWA, KLM o Air France. El Columbine II era un «VC»-121A: la “V” inicial se le añadió cuando fue convertido a transporte VIP en 1949.

La vida del Columbine II como avión presidencial fue más corta que la carrera musical de Jesús Vázquez puesto que tan solo voló como VIP desde Noviembre de 1952 hasta Noviembre de 1954 (cuando fue sustituido por el Columbine III, otro Constellation). De todas maneras el Columbine II siguió de avión «back-up» del Air Force One hasta 1955 cuando fue transferido a la USAF como avión VIP hasta 1968 cuando finalmente se le dio baja.

Por cierto, seguro que os preguntáis «¿Y por qué tanto Columbine?» Simplemente porque a la mujer de Eisenhower (Mamie Eisenhower) le gustaban mucho las aquilegias o ancolias (columbine en inglés), la flor que representa el estado de Colorado, el estado donde se crió de joven Mamie Eisenhower (Así que si algún día el Gobierno de España se decide a reemplazar los A310 no os extrañe que los llamen “Geranio I” y “Geranio II”).

Columbine y su dibujo. El nombre de primer Air Force One

Columbine y su dibujo. El nombre de primer Air Force One, aunque esta foto pertenece al Columbine III (Clemens Vasters)

Como os digo en 1968 la USAF lo pone en preservación en la base militar de Davis-Monthan en pleno desierto de Arizona (una de las mega-bases aéreas de la USAF que cuando buscas en Google Maps te quedas pillado de la que tienen ahí montada). Ahí fue donde se produjo un hecho insólito hasta la fecha. La USAF se quería desprender de cinco Constellations que tenía criando polvo en el desierto y hacer algo de dinero con ellos, así que los sacó a subasta. Un tal Mel Christler se hizo con ello sin saber que dentro del pack estaba el ex-AirForceOne: se acababa de consumar la primera y única venta hasta la fecha de un Air Force One a un privado. Lo curioso es que nadie (mucho menos el tal Christler) sabía que en ese pack iba un avión histórico, así que el nuevo dueño los usó durante años para fumigación (bueno, el Columbine II no, ya que estaba tan deteriorado que lo utilizó para canibalizarlo).

Lo que es la vida: el que fuera el primer avión presidencial llamado «Air Force One» (un avión histórico que debería estar preservado en un museo) terminó siendo canibalizado para otros Constellation que se utilizaban para fumigar campos.

La segunda vida de Columbine

Hasta 1980. Tras más de una década criando polvo en un descampado propiedad de Desert Air Inc (compañía de spares que aún existe) el Señor Christler recibió una mañana una llamada de Robert Mikesh, investigador aeronáutico por aquel entonces del Instituto Smithsonian. Mikesh estaba interesado en conocer el paradero de aquel Constellation que había sido denominado «Air Force One» por primera vez en la historia. Se dice que movió cielo y tierra, buceó en los archivos de la USAF hasta que dio con los papeles de la venta en subasta de cinco Constellation en 1968 a una empresa de fumigación llamada «Christler Flying Service«. Enseguida se hizo con el teléfono de Mel Christler y le hizo saber que el Constellation que tenía completamente canibalizado en Tucson, arrumbado en un espacio arrendado a una empresa de recambios, era en realidad una reliquia de la historia aeronáutica americana.

El Columbine II en su primer vuelo tras su restauración en 1990 (Ron Woods)

El Columbine II en su primer vuelo tras su restauración en 1990 (Ron Woods)

Como podéis pensar el Señor Christler enseguida se dio cuenta de que tenía un caramelo en sus manos y ya no solo por el dinero que podía hacer en los numerosos Air Shows que hay cada año en territorio americano sino que Christler era todo un apasionado de la aviación, un tipo que había tenido en sus manos B-18s o B-25s, así que puso toda la carne en el asado para restaurar y dejar impecable al histórico Constellation. En 1985 se hizo en otra subasta con el «Dewdrop«, otro Constellation que canibalizarían para «vestir» de nuevo al Columbine (que curiosamente este Constellation estaba predestinado a ser avión presidencial… si Thomas Dewey hubiese ganado a Truman en la carrera electoral de 1948).

El 5 de abril de 1990 el Columbine II volvía a los cielos 22 años después de su último vuelo dirigiéndose a Abilene (Kansas) el pueblo donde se crió Eisenhower y que aquel año celebraba con fervor los 100 años del nacimiento de su hijo pródigo. Columbine II recorrió varios aeropuertos y shows aéreos en 1990 y 1991 pero la falta de fondos hizo que el Constellation diese de nuevo con sus huesos preservado de hangar en hangar por todo el Sur estadounidense, preservado durante 10 años… hasta el año pasado.

En 2015 Dynamic Aviation se hacía con el Columbine II para ponerlo de nuevo en vuelo. Arduos trabajos que el blog de Ken Stoltzfus ha narrado y documentado mes a mes hasta hace una semana cuando Columbine volvió al aire (y esperamos que esta vez sea para siempre). El personal que está trabajando en Arizona restaurando al Air Force One dice que el avión estuvo muy bien preservado durante estos años y que sus cuatro motores Wright R3350 estaban listos para volver a rugir y su aviónica casi operativa por completo. El lunes concluyeron en su primera fase en Marana y el primer Air Force One de la historia volvió a los cielos diez años después:

De hecho tan solo un día después de que el 747-200B de Obama pisara suelo cubano, Columbine II volvía al vuelo en el primer salto de su ferry hasta Bridgewater, su nueva casa (y la casa de Dynamic Aviation). Aquí os dejo un vídeo de los muchos que han aparecido en los medios americanos estos días:

Así que ya veis; el Air Force One ha sido protagonista de la historia esta semana por partida doble: no solo su primera visita a Cuba, sino que el primer Air Force One de la historia a vuelto a volar tras una desdichada historia que estuvo muchas veces a punto de convertirlo en chatarra.

Cuando os digan que cual fue el primer Air Force One de la historia, ya sabéis que siendo puristas el primero que fue denominado como tal fue el USAF 8610: un desdichado Constellation llamado Columbine.

1 comentario

    • Gracias por tu comentario Guzmán! No estoy muy puesto pero tomo nota y comienzo a bucear por la red a ver qué encuentro!

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  1. Qué delicia tu blog y qué placer leer cada una de las entradas, con pasión y sentido del humor a partes iguales. ¡Me lo he leído enterito, y ya forma parte de mis destacados en Safari! Enhorabuena por él. Y esta entrada, fenomenal. El Constellation me parece uno de los aviones más bonitos e icónicos de la historia, tiene que ser toda un experiencia volar en un pájaro así 😉

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    • Muchas gracias Bm, me acabas de alegrar el día :).
      Desgraciadamente no podremos comprobar lo chulo que sería volar en uno de estos bichos pero el mero hecho de verlos volar en estos días es un «Regreso al futuro» del que muchos disfrutamos!!

      Gracias por tu comentario!!!!

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  2. Avianca , la aerolinea colombiana primera de America, tambien tuvo Connie, y este servidor de niño en los 50s viajo en ellos. gracias

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    • Pues vaya gozada tuvo que ser! A mi ya me caen muy lejos… ahora lo máximo que puedo hacer es acercarme a algún museo pero qué duda cabe que daría lo que fuese por volar en uno de estos bichos.

      Gracias por comentar hugo!

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